Nos moviliza

Habitar es vivir en dignidad. Trabajamos para que cada día más familias
puedan tener un lugar digno donde vivir

En Chile, la cantidad de personas que sufren de pobreza por ingresos ha disminuido en forma sostenible con los años (11,7% según Encuesta CASEN 2015). Desde 2015 la pobreza se está midiendo desde un punto de vista multidimensional, que considera ítems como educación, salud, trabajo y seguridad social, vivienda y entorno, y redes y cohesión social. En ese sentido, en Chile el 20,9% de la población sufre de pobreza multidimensional, y el 4,5% también lo hace por ingresos. No obstante, las tasas de desigualdad siguen siendo altas y persistentes.

Respecto a la vivienda, 391.546 familias carecen de un hogar (déficit habitacional cuantitativo Encuesta CASEN 2015). Cerca del 90% de este déficit corresponde a familias que viven allegadas, y más de 400 mil personas viven hacinadas, sin un espacio digno que las acoja. Respecto al déficit cualitativo (viviendas que tienen algún requerimiento cualitativo, es decir, necesitan trabajos de ampliación, mejoramientos o conservación de material, acceso a servicios básicos), éste afecta a 1.217.801 familias.

Los desafíos

Buscamos y soñamos con una dimensión del habitar humano. La ciudad humana.
El derecho a la ciudad como un atajo a la equidad. Como un derecho social

  • Fin de la pobreza urbana
    El 90% de la población en Chile vive en las ciudades, concentrando los problemas habitacionales de las familias: allegados, hacinados, personas en situación de calle, campamentos, migrantes.

  • Integración
    Acceso a bienes y servicios y mejorar la localización en la ciudad: resolver los problemas de escasez de suelo y segregación urbana.

  • Equidad
    Terminar con la desigualdad en habitabilidad y barrios, y la precariedad.

  • Confianza y cohesión social
    Existen relaciones fracturadas en la comunidad. “La cohesión social de los barrios chilenos sigue siendo muy escasa. Dos tercios declara vivir en un barrio donde cada cual vive su propia vida a espaldas de los demás y son pocos los que confían en que los vecinos los ayudarían en caso de necesidad” (Encuesta Nacional Bicentenario 2015 / Universidad Católica – GfK Adimark).

Las personas

Trabajamos con familias que viven en urgencia, allegados, hacinados, sin un lugar digno
que los acoja, y que cuentan con dificultades para acceder a una solución definitiva

PERFIL FAMILIAS ATENDIDAS: NOVIEMBRE 2015, AGOSTO 2017

  • Provienen de comunas donde se concentra el déficit habitacional (Lampa, Pudahuel, Puente Alto, Quilicura,
    Cerro Navia)
  • 8 de cada 10 solicitantes son mujeres
  • 48,8% son familias monoparentales con mujer como jefa de hogar
  • Edad promedio solicitante: 37 años
  • El 56,7% de las familias con hijos son monoparentales con una mujer como jefa de hogar
  • 55,4% no terminó enseñanza media
  • 69,5% no cuenta con trabajo dependiente
  • 4 de cada 10 familias declaran tener algún integrante con problema
  • 77,7% viven allegados
  • 6 de cada 10 declara el estado
    de su vivienda como regular o malo
  • 46,2% sufre hacinamiento medio
    y crítico (entre 2,5 y 4 personas por pieza, más de 5 personas por pieza)

La intervención

Nuestra acción se concentra principalmente en el trabajo con familias que viven de manera precaria,
en su mayoría allegadas y hacinadas, y que tienen dificultades para mejorar su situación por sus propios
medios en el corto plazo. Familias que muchas veces sufren la urgencia de una problemática que afecta
su dignidad y que requieren una solución rápida, aunque transitoria, y flexible a sus necesidades inmediatas

Programa de emergencia habitacional

Su objetivo es contribuir a mejorar las condiciones de habitabilidad de las familias con urgencia habitacional proporcionando o apoyando de manera rápida la consecución de una solución residencial transitoria y derivando u orientando, según corresponda, el acceso a otros programas habitacionales de la Fundación o externos a la consecución de la vivienda definitiva.
Plan de Apoyo Familiar: acompañamiento profesional a familias que obtuvieron una vivienda transitoria, dado a sus altos índices de vulnerabilidad, los que no se resolvieron con la solución habitacional.

Programa de hábitat sostenible

Su objetivo es abordar las problemáticas residenciales de familias vulnerables que presentan barreras de acceso a una vivienda adecuada y sostenible en el tiempo. Entendemos como vivienda adecuada y sostenible aquella que reúna las características físicas de habitabilidad adecuada (diseño, estándar técnico y localización) y que por otro lado responda a las necesidades psicosociales de las familias (identidad, pertenencia, seguridad, entre otros). Bajo este programa, se concentran 2 líneas de acción, una responde al abordaje de proyectos comunitarios en precariedad habitacional y la otra responde al abordaje de programas habitacionales dependientes del Estado (subsidios).

Por una ciudad justa

Habitar es vivir
en dignidad